lunes, 19 de junio de 2017

AMNESIA DE UN PERSONAJE



Cap. I Tras tanto variar vida y destino
Todo aquello que acontece en el pasado humano no es sino un ejemplo de lo que acontece con todo pretérito humano, de donde puede llegar a resultar que esa postrera mirada hacia atrás  provoca una mirada hacia adelante, y si no podemos alojarnos en ese pasado histórico entonces no habrá más remedio que inventar y edificar otra realidad para poder instalarnos.
 Los pensamientos, como las ideas, se ligan unos con otros intentando a toda costa explicar la realidad, desmenuzar nuestra procedencia hasta llegar a ligar con gran evidencia los pensamientos unos con otros: un pensamiento llega a su realidad porque ha surgido de otro anterior llegando a ser la explicación de aquel, el cuerpo o realidad tangible. Así vamos construyendo nuestro marco real, por medio de un análisis progresivo de realidades, de pensamientos que creemos que han existido desde siempre, aunque esto no sea verdad. De tal forma construimos la realidad o lo que creemos que es: un destino inventado, desarrollado desde un espacio que creemos un pasado humano, pero que puede ser que no sea; aunque necesitemos hacer un nexo, un desarrollo de la realidad o identificación de ésta. 
Un día me di cuenta de que tenía pasado, de que recordaba cosas ajenas por completo a la invención de mi pensamiento. Los animales no lo tienen, ¡claro! Como tampoco lo tiene todo lo abstracto; los hombres, los humanos, sí conservan a diferencia de aquellos su pasado; estamos de hecho, fabricados de pasado, entendiendo esto como nuestra memoria. La ruptura de la memoria, de la reminiscencia de nuestro ayer, es el desencadenante de la anulación del yo, porque éste existe gracias al presente y, sobre todo, al pasado; y si tenemos en el presente el pasado, ésta será, por encima de todo, la raíz de la búsqueda de la eternidad. La creación del futuro es la que nos hace irremediablemente buscadores de lo eterno, partiendo de estos caracteres presentes y pasados.
Yo, llamada personaje, me di cuenta en su momento de que tenía pasado, de que existía en el presente y de que podía gozar de los beneplácitos de la inmortalidad al tener perfectamente controlado, pronosticado, mi futuro sin error. Como personaje soy inmortal. La sorpresa: tengo realidad y vivo en ella. Y ahora sistematizaré mi pensamiento, haciendo realidad mi vida desde el dominio de mi yo, solitario y de aparente ensoñación. Quiero partir, para poner así las cosas bien claras, de la premisa muy simple que dice que el ser humano es la creación de sí mismo (el personaje) dentro de unas circunstancias (el contexto), que hemos creado otra u otras personas que están en nosotros, y a quienes de forma habitual desarrollamos a lo largo de nuestra vida. (La historia, la anécdota, la temática, etc., como ustedes quieran, que a mí lo mismo me da.)
No querría yo que con ello que se pensara de forma frívola aquella frase, que a todas luces hay que desestimar, que dice: "es que es un personaje"; no, por favor, vamos a obviar este tipo de confusiones; no, por Dios, no es eso. Paulatinamente iremos viendo este proceso que se da en todos los seres humanos, todos de una o de otra manera somos arquetipos de personajes, porque todos los seres humanos conscientes o no, construyen su realidad o su personaje mediante su paso por la vida. Al mismo tiempo veremos cómo todos los seres humanos mantenemos unas constantes en nuestra personalidad muy parecida a las de otros personajes que ya han sido dados como válidos por otros personajes, al ser publicadas sus vidas o sus caracteres en forma de libro, sea cual sea el estilo para éste utilizado.
El lector podrá extraer como conclusión algo que ya le adelanto yo, y es que somos hombres y mujeres muy parecidos, pertenecientes a categorías, que sufrimos y disfrutamos a la vez —si bien unos mejor que otros, eso sí, pero, al fin, todos arquetipos—, y descubrirán por sí mismos, solitos, cuáles son los elementos en común que tenemos con otros personajes.
Publicar un comentario

Lee y piensa: samaritano o fariseo ¿qué eres?

samaritanos, fariseos...

Los libros sagrados siempre me han interesado en grado extremo y es por ello que mis reflexiones sobre la vida alcanzan también a una de la...