Siguiendo a Rosa Amor del Olmo

Crónicas de una hostilidad cotidiana: candelita



Aquí no puedo mentir. En este apartado de mi blog tan solo escribiré sutilezas quizás algo absurdas que la vida cotidiana nos produce con bastante facilidad. Hoy alguien me preguntaba qué me parecía el discurso (los discursos) de Teresa de Podemos en Dos hermanas. Ahora recuerdo que son las elecciones en Andalucía. ¿ Qué quiere usted que le diga? he pensado. A mi edad y tras haber escuchado mitines de oradores de nivel superior y otros tantos que cualquier interesado puede ver en este mundo fantástico de la navegación...hasta a Hitler podemos escuchar. Francamente después de esta pregunta he pensado que ciertamente no creo en nadie, no hay demagogia que me enganche, conmigo, está la batalla perdida, simplemente el aroma de los discursos políticos ya no me gustan, no me hacen. ¿Quién puede creer en este o en aquel? No tengo tiempo. 
Lo único que puedo, eso sí, y dejo de lado las colaboraciones que me han pedido algún grupo político como Podemos y otros semejantes, es ser honrada, serlo de verdad y educar a mis hijos, a mis alumnos a que lo sean. Construir gente de bien que tiene sus limitaciones morales, que piensan por sí mismas y que a lo sumo simpatizas con estas ideas políticas o con las otras, pero nada más. ¡Te la encajo si te cojo! decía la fábula de Samaniego...y aquí estamos estrenando sesión que por aguda será mucho más cómica que lo que por hoy dejo.
Periquito el de los Palotes, que si no tienes cuartos, que dame doblones. El Buscón. Francisco de Quevedo.
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